Instrucciones para cocinar un telediario

por Pablo Batalla Cueto

Tómese un recipiente hondo y espacioso. En primer lugar, échese en él…

Si nieva:

—Un corresponsal enviado al puerto de Navacerrada y otro a algún puerto alavés de nombre impronunciable.
—Un puñado de niños haciendo muñecos de nieve o tirándose bolas en algún pueblo de la provincia de Burgos.
—Un par de fuentes congeladas de la provincia de Ávila.
—Una pareja de aldeanos de los montes de León, debiendo encontrarse la mujer cociendo potaje en un horno de leña y el hombre despejando a paladas la puerta de la casa, y tener ambos fuerte acento gallego.
—Los más viejos del lugar no recordando una cosa igual desde el año 30.

Si llueve:

—Un debate apasionado e intenso entre gañanes sobre si la lluvia es buena porque riega las cosechas o es mala porque moja. Los gañanes no deben tener bajo ningún concepto un acento que no sea andaluz o extremeño.
—El Ebro a punto de desbordarse a la altura de algún puente de Zaragoza.

Si hay temporal de viento:

—Tres o cuatro imágenes del fuerte oleaje saltando por encima de algún espigón o paseo marítimo. Es absolutamente imprescindible que uno de los lugares sea La Coruña y el otro Canarias. Debe reconocerse que es Canarias porque salga una palmera.
—Un par de coches aplastados por árboles arrancados.

Si hace sol:

—Un puñado de recomendaciones de expertos de beber agua y ponerse a la sombra. Los expertos deben llevar bata blanca, tener gafas, un cierto aire entrecano de maduros interesantes, una mesa en estado de leve desorden y un ordenador encendido a su derecha.
—Cinco o seis niños rusos bañándose en alguna fuente de Moscú desleídos en la explicación de que allí hace doce grados y eso es para ellos calor tropical.

Si no hay temperaturas extremas pero hace algo más de calor del debido en invierno:

—Unas cuantas parejas de jubilados tomando el sol en Benidorm en diciembre y un ciudadano anónimo bañándose en la playa de la Concha de San Sebastián.

Amásese el conjunto. Posteriormente añádansele un par de casos de violencia de género que previamente se hayan elaborado con sendas viejas con delantal comentando que el vecino era rarete y retraído pero siempre saludaba y un par de primeros planos de una mancha de sangre reseca en el asfalto; una manifestación venezolana a favor o en contra de Hugo Chávez; una carrera popular sobre barro en Gales o Escocia; una feria de cocina fusión; un reportaje sobre lo malo que es tomar el sol sin protección y un recordatorio de las modificaciones introducidas en los exámenes del permiso de conducir. Fríase todo junto y aderécese finalmente la tortilla con una salsa de deporte elaborada como se guste, con la condición de que tres de los ingredientes sean José Mourinho, un penalti fallado de manera calamitosa en la liga costarricense y alguna caída estrepitosa pero cómica en un deporte de riesgo.

Sírvase caliente.

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