Semos asín

por Pablo Batalla Cueto

{La Voz de Asturias, 15/XII/2011}

El último agosto fue inaugurado en una rotonda de Benavente un monumento al toro enmaromado. Tal vez no conozca el lector esto del toro enmaromado, una de esas innumerables prácticas salvajes y tercermundistas que involucran torturas a toros y que se ejercen por todo el país, conformando una extensa geografía del animalicidio que, por suerte, apenas alcanza estos pagos. Esta particular modalidad benaventana de la barbarie taurómaca consiste en anudar una gruesa maroma a las astas del animal y arrastrarlo de tal modo por las calles del pueblo, para solaz y regocijo de la legión de gañanes locales y foráneos que asiste a los festejos, declarados de interés regional.

El monumento representa al toro, atado con la soga que agarra un hombre que corre delante, de espaldas al animal, y por otro, calvo como un skinhead, que, vuelto hacia él, lo cita con los brazos extendidos, los ojos muy abiertos y también la boca, de la que parece salir uno de esos berridos simiescos que tales infraseres acostumbran a emitir cuando, con enorme valentía y como público alarde de su desaforada virilidad, se enfrentan a bestias atadas, desangradas o desorientadas. Podría este segundo primate hallarse, la misma pose y el mismo rictus, reventando escaparates y cabezas judíos en la Reichskristallnacht, amachetando hutus en Ruanda o arrastrando negros atados al remolque de un coche por las carreteras de Alabama y con un capirote en la cabeza. Y sin embargo, no. Está en Benavente, homenajeado. España es asín.

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