La libertad

por Pablo Batalla Cueto

Acabo de encontrar esto que, no sabría decir a cuento de qué, escribí en abril de 2009, y que no recordaba en absoluto:

Supongo que es una de esas veces en que la libertad vuelve minúscula su ele, se desprende de su largo vestido hecho de banderas, cuelga el teléfono a los poetas y se aparece ante uno desnuda y desvalida, el cuerpo blanco y huesudo de días sin comer, el pelo lacio y cano, enormes ojeras, alguna cicatriz quizá… y, cabizbaja, mirando al suelo y no a nuestros ojos inquisitivos que le exigen una explicación, balbucea en un susurro algo parecido a un lo siento. Y entonces uno piensa que, al fin y al cabo, tampoco son tan malas ciertas cadenas, ciertas cárceles y ciertas ataduras. Con nombre propio rodeado por el torpe dibujo de un corazón, las más de las veces.

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